Habilidades para el EIR

Gestión del tiempo

Durante la preparación del EIR, deberás aprender a realizar un uso correcto de tu tiempo. Recomendamos que te dediques en exclusiva a la preparación del examen, pero somos conscientes de que a veces otras obligaciones profesionales o personales te lo impiden. Es por ello, que es fundamental el planificar el número de horas mínimo que emplearás en tu estudio diario y ceñirte a su cumplimiento.

Nuestra recomendación es de 8 horas diarias dedicadas a la preparación del examen de lunes a sábado, descansando un día a la semana, el domingo. En el caso de que tengas otras obligaciones, debes dedicar un mínimo de 4 horas diarias.

En cuanto al examen del EIR se debe hacer en 5 horas improrrogables. En los últimos años está siendo cada vez más largo en número de hojas y densidad, y el tiempo se ha convertido en un factor limitante, ya que hay muchos opositores que no consiguen terminar el examen y deben dejar muchas preguntas sin contestar. El objetivo es conseguir que se domine perfectamente el tiempo, y para ello se debe entrenar la técnica de examen y seguir los consejos de las tutorías específicas sobre el manejo del tiempo.

Uno de los puntos clave en este aspecto son los simulacros, que deberás realizarlos ajustándote lo más posible a las condiciones reales del examen EIR. Esto es en papel y en un aula o espacio similar el del EIR, sin sobrepasar el tiempo disponible, sin permitir hacer descansos mayores a los habituales y comportándose siempre de la misma forma que lo haría el día del examen EIR (gestión del tiempo empleado en cada pregunta, división del tiempo mental en bloques, cumplimentación de la plantilla en los mismos momentos, etc.). El momento más óptimo por tanto para hacerlos es los sábados de 16h a 21h.

También el realizar el máximo número de simulacros posible para que el día del EIR la sensación sea de estar realizando “un simulacro más”.

Con esta práctica conseguirás dominar el tiempo y no permitir que el tiempo domine tu examen.

Contestar Dudando

“Sólo sé que no sé nada” Sócrates.

No es infrecuente dudar más en las preguntas cuantos más conocimientos se tiene, pues percibimos más los diferentes matices y excepciones que pueden tener cada una de las opciones, pudiendo haber más de una respuesta aceptable, pero sólo una correcta. Estos matices hacen que el día del examen EIR, de las 235 preguntas, el alumno tenga dudas en, aproximadamente, 140 de ellas. De manera que, contestar preguntas dudando es un requisito esencial para lograr un buen resultado en el examen EIR.

En el EIR, al igual que en la práctica clínica habitual se duda, pero hay que seguir adelante y tomar una decisión. Este es uno de los éxitos de cualquier alumno que se presenta al examen, vencer la incertidumbre, ganar seguridad en sí mismo, a pesar de la inevitable duda, y seguir avanzando.

Aunque las respuestas erróneas restan, se ha demostrado estadísticamente rentable contestar el mayor número de preguntas posible en el EIR, siempre y cuando se haga con la técnica adecuada. Esto es algo que a nuestros alumnos les suele costar, por ello es importante entrenarles en esa premisa, pues sin duda los resultados son infinitamente mejores entre aquellos opositores que contestan todas las preguntas (aunque duden entre 3-4 opciones) que entre aquellos que dejan múltiples preguntas en blanco.

Memoria a largo plazo

Otro de los pilares de nuestra preparación es “plastificar al máximo las sinapsis cerebrales” para generar una memoria a largo plazo, pues pueden transcurrir meses desde el inicio de preparación de algunas de las materias hasta la fecha del examen.

Para ello, en AMIR estamos seguros de que son necesarias 4 FASES de estudio (Ver apartado Cronología o Cursos para más información sobre las fases). La repetición de un mismo tema en varios momentos sucesivos del tiempo, centrando en cada fase en objetivos distintos, para ir ganando en detalles cada vez más específicos y temas complejos, facilita la memoria a largo plazo y la fijación de conceptos. También es básico en este aspecto el desarrollo del contenido de estudio en diferentes formatos que favorezcan la memorización, como el uso de imágenes, tablas, gráficos, reglas mnemotécnicas, etc. La realización de los simulacros permite a la vez que prepararse para que el EIR sea “un examen más”, el repaso y consolidación de los conceptos que van adquiriéndose a lo largo de las diferentes fases.

En un examen con tanta materia como el examen EIR y un tiempo de preparación tan largo, cuantas más vueltas al temario mejor será la fijación de tantos conceptos.

Nuestro método, además, ofrece a los alumnos la posibilidad de conocer si su proceder en la preparación está siendo correcto o no, a través de los simulacros que le permiten seguir su evolución y comparan al alumno dentro del global de alumnos.